martes, 30 de abril de 2013

Análisis sobre el reportaje cómo género periodístico

Universidad EAFIT
Medellín, 2013

EL REPORTAJE 
El indefinido rey del periodismo
Por: Tatiana Villada Díez

El reportaje es mucho más que un simple “trabajo periodístico, cinematográfico, etc., de carácter  informativo” como lo define la RAE. Eduardo Ulibarri en su libro Idea y vida del reportaje refiriéndose a los intentos por definir este género dice: “Su capacidad de cambio, regeneración, metamorfosis y evolución convierte en relativo y riesgoso todo intento por clasificarlo o definirlo con linderos precisos.” Esto explica por qué no encontraremos en los libros de referencia una única definición para este género. Entre la gran cantidad de autores que se han ocupado del tema e incluso entre los manuales de estilo de los diferentes medios de comunicación podemos toparnos con grandes diferencias, aunque también muchas similitudes. No valdría la pena entonces quemarnos las neuronas tratando de sintetizar en un par de líneas de texto todas las interpretaciones que se han hecho del género con la esperanza de formular una que sea universalmente aceptada como precisa, irrefutable e inmutable. Sin embargo podemos intentar acercarnos a dar una explicación  sobre qué es el reportaje repasando cómo han tratado de delimitarlo otros autores y que precisiones han hecho sobre él.

Precisiones sobre el reportaje según los autores

Susana Domínguez profesora de la Universidad de Vigo en su texto El Reportaje, dice que el género ha sido tradicionalmente considerado como un género objetivo y muy cercano a la información o noticia. Aparecen citados por Domínguez en este mismo libro las apreciaciones de otros autores como la de Martínez Albertos que resalta en el reportaje la presencia de la descripción y la narración, es decir: su estilo literario; la de Martín Vivaldi que también hace hincapié en su vuelo “más o menos literario” enfatizando en el importante papel que en esto juega el escritor – periodista; y  la Pilar Diezhanino y Martínez Vallvey, que compartiendo una opinión muy similar, consideran que el reportaje es un género que satisface las necesidades informativas que la noticia no cubre, presentando la información de una manera mucho más completa y acercando al lector a los hechos.
Siguiendo con el recuento de lo dicho por algunos de los autores que han tratado de revelar la sustancia vital del reportaje me parece importante e interesante retomar lo expuesto por Daniel Samper en el prólogo del libro Antología de grandes reportaje colombianos y por Norman Sims en el prólogo del libro Los Periodistas literarios o el arte del reportaje personal. Samper  llega a la conclusión de que “el reportaje moderno es hijo de la entrevista y la crónica” y resalta la “influencia catalizadora del cine” en su desarrollo. Afirma que gracias al cine se “dinamizó la manera de contar las historias” y elimino al director, o en este caso al periodista,  como “comentarista obvio de situaciones”, quien ahora debe valerse de formas más sofisticadas para comentar los hechos. Si traducimos de lo audiovisual a lo escrito, estas formas sofisticas a las que se refiere Samper podrían ser la descripción detallada, la caracterización de los personajes, y la recreación de las imágenes, olores y sanciones por medio de la palabra escrita. Por otro lado Norman Sims además de ocuparse de la forma del reportaje y sus características llama la atención sobre el lector. Al combinarse los hechos reales de los que se ocupa el periodismo con el estilo narrativo de la literatura, el lector reacciona de una manera diferente frente a la información, “Saber que esto sucedió realmente cambia mi actitud mientras lo leo… Al mismo tiempo, me siento a leer esperando que el periodismo literario cause emociones que no producen los reportajes normales,” dice Sims (entendamos aquí reportaje como lo define la RAE y periodismo literario como lo que hemos intentado definir como Reportaje).

Acercamientos a la definición de reportaje

Si algo se puede afirmar certeramente sobre el reportaje es que es un género rico en elementos y variaciones, que integra características tanto de géneros periodísticos informativos como: la noticia, la entrevista y el análisis; como de la crónica y el perfil que son géneros periodísticos interpretativos y también de la literatura y el cine. Así pues, aventurándome a tratar de reunir los puntos más relevantes anteriormente mencionados pero sin la presuntuosa intención de lograr una definición precisa, pude concluir lo siguiente:
El reportaje es el género periodístico más versátil y completo. Éste se ocupa de contar, explicar y analizar a fondo y de una manera dinámica hechos o situaciones de interés público que pueden ser actuales o recientes y generalmente también de gran interés humano. Para lograrlo se vale de los simbolismos, la narración y la descripción detallada con cierto estilo literario, que permite una mayor libertad expresiva y un lenguaje menos rígido pero siempre claro.  Aunque admite gran libertad en cuanto a su forma, estilo y extensión, la interpretación que se haga de la información obtenida no admite juicios de valor ni soluciones moralizantes, solo conclusiones objetivas y bien respaldadas en datos precisos. En el reportaje siempre encontraremos diversas formas de mezclas de otros géneros periodísticos como la entrevista, el perfil, la crónica, el análisis y los datos noticiosos, y diversos tipos de fuentes. Finalmente, un buen reportaje no sólo dependerá siempre de una investigación minuciosa y una total comprensión del tema por parte del periodista, sino también del talento que éste tenga para atrapar con su narración al lector y despertar en él emociones y reacciones.
Como lo dice el autor y periodista mexicano Vicente Leñero citado por Juan José Hoyos en el libro Medios y nación, “…su versatilidad, las diferentes formas que adopta según la clase de asuntos que lo motivan, dificultan el establecimiento de una definición que sintetice todo lo que significa y abarca este género”.  Pero esto no disminuye su valor e importancia. Hay que destacar enfáticamente que el reportaje apareció para suplir con éxito las necesidades y deseos de una sociedad que ya no se conforma sólo con estar al tanto de la información que entregan los centros de poder, sino que se interesa por lo que pasa en la vida diaria (a la cual le ha dado gran valor), y que quiere adentrarse y comprender sus hechos como si hubiera estado presentes en el momento en que sucedieron. Recogiendo lo mejor de cada género periodístico, del cine y la literatura, el reportaje logra hacer de las realidades de la vida un relato seductor y convertirse sin lugar a dudas en el género mayor del periodismo moderno. Eduardo Ulibarri nuevamente acierta en afirmar que “En su diversidad, creatividad, profundidad, prolijidad, ritmo, ambiciones, impulsos, expresividad, amplitud, disonancias y contaminaciones, reside su grandeza: la fuerza que proyecta sobre los lectores, el efecto que produce en la sociedad y la atracción que ejerce sobre los periodistas.”


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Ahora que en términos generales ya entendemos qué es el reportaje y cuál es su importancia dentro del periodismo y la sociedad, entremos al detalle y veamos cuáles son sus diferencias y similitudes con otros géneros periodísticos para así encontrar sus principales características, mientras analizamos cómo se encuentran presentes en dos reportajes escogidos al azar de la página web Periodismo narrativo en Latinoamérica.

Resumen de los reportajes

Escrita por  Alejo Gómez Jacobo de Argentina y publicada en mayo del 2012. Relata la trágica historia de la familia Sánchez después de que  Nicolás, uno de los tres hijos que la conformaban, fuera atropellado por conductor irresponsable que escapó del lugar dejándolo él gravemente discapacitado y causando efectos colaterales irremediables a su familia.

·         Interpretesdel silencio
Escrita por Rossy Tejada de El Salvador y publicada en octubre del 2009. Narra lo que es un día de trabajo para Alfredo Romero, médico forense y uno de los encargados de realizar las autopsias en Instituto de Medicina Legal de San Salvador. A través de él y los cuerpos de lo que cuentan los cuerpos de los que se ocupa eses día, la periodista refleja la situación de una país que es catalogado como el más violento de Latinoamérica.

Características del reportaje

Reportaje/noticia: hechos, precisión, “objetividad”.

Ya que la noticia es la materia prima del periodismo en ella encontramos también materia prima para el reportaje. La noticia se ocupa de informar de manera objetiva, directa y breve pero también completa, sobre cualquier hecho que por sus características sea de interés común. Ésta se ciñe a eventos claramente identificables, casi siempre actuales, ubicados en un tiempo y espacio determinados y con un principio y un fin evidentes. Sus fuentes pueden ser diversas pero generalmente son escazas, muchas pueden fundamentarse en un único comunicado o vocero. Los recursos expresivos que en ella se utilizan son más limitados que en otros géneros así como su extensión que generalmente es menor. Su estructura corresponde casi siempre a la de la pirámide investida.
Ahora si miramos qué de lo anteriormente mencionado hay en el reportaje resaltan tres características. El reportaje también se ocupa de informar sobre hechos de interés común, pero a diferencia de la noticia estos no están sujetos necesariamente a la actualidad o inmediatez. La información presente en ambos casos debe ser verídica y completa, aunque en el reportaje hay más cabida para investigación profunda y la inmersión. A diferencia de la noticia que simplemente presenta los hechos escuetamente, en el reportaje la interpretación y un análisis de la información son de gran importancia. Sin embargo, en ninguna de las dos hay cabida para las valoraciones, los juzgamientos y las moralejas.  Tanto la noticia como en el reportaje se busca la objetividad, entendiendo esta “cualidad periodística” como una “actitud profesional a favor de la verdad” (definición de Daniel Samper) o como la llamaría Oriana Falacci “Honestidad”.
Por otro lado se diferencian estos dos géneros en que  el reportaje no llega a los hechos de forma directa como la noticia sino que narra todo con mayor detalle y detenimiento. Por lo tanto suele ser mucho más extensa e incluir más fuentes expuesta con diversos métodos. En el reportaje la presencia de diversos recursos expresivos es mucho más amplia que en la noticia, dando una mayor cabida a la creación artística, así como a un lenguaje menos rígido y a un estilo más libre generalmente cercano a la literatura. También se diferencia en su estructura, mientras en la noticia se presentan los hechos en orden de importancia, en el reportaje se le da libertad al autor de comenzar y terminar por donde considere pertinente, ya sea de forma cronológica como en la crónica, o de manera dinámica como en el cine.
Finalmente, tomando de referencia las dos cónicas que resumí anteriormente vemos que en ambas se hablan de hechos concretos: en la primera del desenlace de una familia después de que uno de sus miembros sufriera un grave accidente, de la justica, y la irresponsabilidad en la vía; y en la segunda del oficio del médico forense, de la muerte y  de la violencia en El Salvador. En ambos casos se entregan datos precisos y bien respaldados en informes oficiales, testimonios, investigaciones, etc., ampliamente expuestos y en varias ocasiones con algunos apuntes interpretativos.
En el primero encontramos sobre el conductor que causo el accidente lo siguiente: “Dijo, también, que no tenía antecedentes por infracciones de tránsito, pero la Justicia Administrativa Municipal de Faltas constató 22: tres por hablar por celular mientras conducía; dos por violar un cartel que prohibía girar a la izquierda; dos por violar un cartel que prohibía estacionar; una por cruzar un semáforo en rojo; dos por circular por carriles selectivos; dos por estacionar sobre un puente; una por estacionar sin pagar parquímetro; una por estacionar en doble fila; una por estacionar en una parada de ómnibus; tres por circular sin chapa patente; cuatro por obstruir el tránsito. También fue sancionado por zigzaguear a excesiva velocidad con un cuadriciclo y pasar un semáforo en rojo para eludir a un patrullero en avenida Sabattini al 2.500. Un antecedente demasiado riesgoso para alguien que, a la hora del descargo en el juicio, se atrevió a tutear a la jueza.” Si esta información fuese presentada en una noticia, tal vez solo se hubiera dicho que al acusado se le habían encontrado múltiples antecedentes por infracciones de tránsito de diversos tipos, y si hubieran ahorrado el comentario al final.
En el otro caso después de que la periodista relata como el médico forense le había advertido sobre el alto número de muertos que habían llegado ese fin de semana a Medicina Legal, aprovecha para mencionar las cifras que respaldan dicha intervención: “Los primeros 21 días de junio daban cuenta de 256 personas asesinadas. Las muertes diarias de salvadoreños llegan a 12, según Medicina Legal, mientras que la Policía dice que son 13. Casi nunca concuerdan.”
Aunque en ambos relatos los periodistas hacen comentarios y su voz se hace evidente, ninguno emite juicios personales y siempre se apegan la verdad de los hechos.

Reportaje/crónica: narración, caracterización de personajes y abundancia de detalles

Como lo expone Eduardo Ulibarri en su libro Idea y vida del reportaje, “La cónica, más que la noticia, suple el afán del público por conocer la narración pormenorizada de los acontecimientos: no busca la presentación esencial de datos, sino la meticulosidad de sus detalles y, sobre todo, es fiel a su transcurso en el tiempo.”  Por sus orígenes, la crónica está muy ligada a la literatura, pues antes de ser considerada un género periodístico la crónica fue considerada un hecho literario donde los cronistas relataban hechos históricos siguiendo un orden temporal. La crónica, según Daniel Samper, “está ligada a la voz de quien la escribe, en un flujo narrativo que recuerda un poco a los cuentos de la abuela.”
El reportaje y la crónica tienen grandes similitudes y en muchas ocasiones son tratadas como equivalentes; sobre todo, porque ambas se esfuerzan en hacer una narración, descriptiva y detallada de los hechos, de sus ambientes y sus personajes, con el fin de resaltar su importancia, dibujándolo todo en la mente del lector para hacer que este se sienta como si realmente hubiera presenciado el suceso. Para esto, ambos géneros permiten una fuerte influencia literaria, los diálogos son recurrentes y que el autor es libre de emplear su propio estilo.
Sin embargo, también podemos encontrar algunas diferencias entre estos dos géneros.  Si bien la interpretación es una característica de ambos, en la crónica las consideraciones que hace el autor son de un carácter más general, admitiendo el tono moralizando y los juicios de valor. Por otro lado en la crónica no son fundamentales las precisiones que en el reportaje son infaltables como las fechas, nombres, cifras y lugares. Su forma de abordar los hechos también puede ser distinta según Samper “El reportaje tomará a veces el camino más largo a fin de relatar un caso particular que permita formarse una idea general. La crónica abordará de una vez  el concepto general.” Finalmente y quizá por esto,  también puede haber diferencias en cuanto a su estructura. Aunque tanto  en el reportaje como en la crónica se puede seguir una cronología lineal, es decir: comenzar por el principio del hecho, continuar con su desarrollo tal cual sucedió, y finalizar con el desenlace; en el reportaje también puede optarse por una narración que rompa con las secuencias cronológicas lógicas, dándole mayor dinamismo y chispa al relato.
Ahora, en los dos relatos que han sido nuestro objeto de análisis, encontramos diferente tipo de narración. En la primera vemos un desarrollo circular o con rupturas: comienza y termina en el día en el que el periodista entrevista al padre del joven atropellado, y en el cuerpo, estamos constantemente yendo y saliendo del día de los hechos. En el segundo relato, podemos apreciar que se sigue una línea de tiempo lógica con algunas intervenciones sobre hechos que ocurrieron en el pasado pero sin salirnos del presente. La periodista comienza con una presentación del su personaje principal en su propia voz, y luego va narrando como desarrolla su trabajo hasta el final de la jornada.
Por otro lado también encontramos una búsqueda por describir y caracterizar a los personajes. Como ejemplos tomemos dos fragmentos de cada una: “En frente, el hombre joven, ahorcado, ya está desnudo. Su piel luce amarillenta. La camiseta roja y los pantalones azul negro que traía están en el suelo, junto a unos zapatos tierrosos. Todavía tiene los ojos entreabiertos, en dirección al techo. El auxiliar de autopsia acaba de terminar con el cráneo y la colega que entró con Alfredo a la sala no encontró lesiones en el cerebro. Es hora de pasar revista a los órganos internos. Con un corte en Y, el auxiliar abre la caja torácica y el abdomen. La patóloga supervisa y anota.”
En el otro relato no solo podemos ver al personaje, sino que también logramos percibir sus emociones y ubicarnos en el espacio y atmósfera:
“Cristina Andreoni. Arquitecta. Docente de matemática y plástica en una escuela hogar de Villa Mercedes, San Luis. Madre de tres: Sabrina (27), Nicolás (26), Adrián (22). Casi 50 años al lado de Jorge Sánchez: cinco como compañera de primaria, 15 de novios y 29 de casados. Después del choque que incapacitó a Nicolás para siempre, ella hizo lo que haría cualquier madre con un hijo débil: sacrificó su salud por la de él. Tensión alta, congoja, nervios, depresión. Qué más da: Nicolás necesitaba a alguien y su madre no pensaba ceder ese lugar.
Tenía 56 años y el ánimo carcomido cuando le advirtió a Jorge que se sabía débil. Se acabó la fuerza necesaria para ver a un hijo herido. Estaba sentada con Nicolás esa tarde del 13 de setiembre de 2010 en la que le dio un derrame cerebral. El noticiero informaba que la Justicia había rechazado la probation –suspensión del juicio a prueba solicitada por los abogados de Franco Morata para evitar el juzgamiento-, por lo que sólo restaba la fecha de inicio en el Juzgado Correccional de Susana Cordi Moreno.
Adrián salía de misa en la Iglesia de los Capuchinos. Su hermana Sabrina, sobrepasada por lo vivido/sufrido con Nicolás, había abandonado sus estudios y regresado a San Luis. Adrián caminó una cuadra hasta el departamento de Hipólito Irigoyen y Derqui y encontró a su madre descompuesta sobre el sillón. Nicolás, al lado, sentado, sin posibilidad de reaccionar. La mujer falleció al día siguiente en el Sanatorio Allende.”
Y si la abundancia de detalles de ambos relatos no es ya evidente en la caracterización de sus personajes, veamos cómo los autores Gómez y Tejada tratan de dibujarnos las escenas y sus ambientes:
 “Los testigos no titubearon: el cuerpo pegó contra el parabrisas, dio en el aire una vuelta desarticulada de muñeco y cayó de cabeza sobre el asfalto.
Indignados: los estudiantes que a las 5.30 de la madrugada acababan o empezaban la noche y vieron esa carambola humana en el cruce de las calles Ituzaingó y San Lorenzo.”
“El cuarto no es agradable a la vista. Mucho menos al olfato. El olor es fuerte, una mezcla entre sangre, formol y carne descompuesta que hace inútil la mascarilla de protección. Este debe ser el olor a muerte. Las paredes son entre amarillentas y oscuras. Nadie llega aquí por equivocación. Es la sala de autopsias del Instituto de Medicina Legal, en San Salvador, y tampoco es muy grande. Solo lo suficiente para que en su interior permanezcan tres camillas largas o bandejas de metal dispuestas para ser ocupadas por cuerpos inertes. El trabajo de cada día. Encima de una yace Blanqui. Hasta hace doce horas todavía estaba viva. Ahora, este diminuto cuerpo moreno que hizo titubear a Alfredo, el forense de turno que accedió a participar en esta historia, presenta ya los primeros signos de rigidez.”

El reportaje/la entrevista: diálogos, humanidad, emociones

La entrevista aunque se puede clasificar como un género periodístico es considerada más una técnica de reportería, con la cual se busca obtener información sobre un hecho o acontecimiento o ahondar en el detalle de sus protagonistas. Citando nuevamente a Ulibarri: “Mediante el diálogo inteligente, exhaustivo y reposado, pero no complaciente, el periodista puede acabar la información que un experto posee, indagar en las ideas de un personaje, desentrañar sus impulsos, destacar sus fobias y estímulos, poner al desnudo ciertos aspectos de su vida; en fin, acercarse en la medida de lo posible a la humanidad del entrevistado”.
Según el valor o la finalidad que tenga su realización, las declaraciones obtenidas mediante la entrevista pueden presentarse con tal en la modalidad de pregunta – respuesta o, pueden formar parte de una noticia, una crónica o un reportaje. En el prólogo del libro Antología de grandes reportajes colombianos, Daniel Samper, expone que esta técnica presentada cómo género, “no permite la intromisión de otros elementos como descripciones, anotaciones impresionistas, creación de suspensos, etc.” y que “ha de usarse, principalmente, cuando el énfasis del material radica en el contenido de lo que responda el entrevistado, y las circunstancias o ambiente en el que se desarrollan no resultan especialmente relevantes”.
La entrevista y el reportaje, más que tener características en común, se complementan. Así pues vemos como en los reportajes y crónicas, las entrevistas se trasladan al relato; como un dialogo que puede ser comentado, resaltado, intervenido, etc.
Para ejemplificar esta mixtura con nuestros conejillos de indias, extraigamos los siguientes dos fragmentos:
“Jorge lo grafica así: Si le sirvo pescado, primero tengo que sacarle hasta la más pequeñita espina porque él no va a estar consciente de lo que está masticando. Llevaba cuatro años de novio. Podía suceder que ella lo dejara, y así lo hizo. Tenía su grupo de amigos. Podía suceder que varios de ellos dejaran de visitarlo con el tiempo, y así lo hicieron.
El hoy de Nicolás Sánchez es un tratamiento continuo con psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas, fonoaudiólogos y kinesiólogos. Una cantidad pesada para un padre de familia que debió dejar su trabajo en San Luis por necesidad obligatoria.”
En el otro caso el comentario interrumpe la declaración del personaje y no se hace, como el anterior, una vez este termina la idea: “También debe haber cupo para almacenar temporalmente los cuerpos que vienen a parar aquí el fin de semana, cuando no se hacen autopsias. Cuando la amalgama de factores se junta, es inevitable que haya cuerpos en el suelo, donde el riesgo de contaminación es mayor.
—Esto no es CSI, es El Salvador –se apresura a comentar, entre resignado y jocoso. A veces, dice, el humor suele ser un escudo emocional necesario.”

EL reportaje/el análisis: profundidad

Es la contextualización de una información importante, para que el lector la entienda con más facilidad y tenga mayores elementos de juicio para que saque sus propias conclusiones. Sigue todos los valores periodísticos básicos, sobre todo, el de la objetividad y por lo tanto prohíbe la expresión de opiniones personales y juicios de valor.

“Descubrí que uno tiene que comprender una gran cantidad de cosas aunque solo sea para escribir un pequeño fragmento. Una cosa lleva a la otra. Hay que meterse dentro del asunto para hacer que las casen las piezas” McPhee. En Norman sims

Inmersión

Todo reportaje es una suma de trabajos y determinaciones en el cual hay tres etapas fundamentales. La primera, el trabajo investigativo puro y simple. La segunda, la decisión de qué técnicas utilizarás para el enfoque final del material. La tercera, el proceso de redacción y edición del mismo. Samper.

Control y vigilacia - Sociedades del Espectáculo



Tatiana Villada Díez
Luz Damary  Gómez Orozco
Sociedades del espectáculo
Universidad EAFIT
Medellín, 2013

El enemigo sutil

¿Ha pensado alguna vez qué lo hace ser como es, pensar como piensa, vestir de cierta forma, tener unos hábito de consumo, tener ciertos pensamientos y creencias; y por qué estos se parecen a los de muchos otros?

Si bien todas estas características se adoptan del medio en el que nos movemos no siempre nos percatamos de qué es lo que nos impulsa a actuar con cierta libertad o por el contrario, si nos sentimos coartados en el amplio espectro que se nos presenta como el mundo de la independencia y la autonomía. He aquí la prueba de que hemos optado por someternos a un sistema social que se ha encargado de trasfigurar la vida privada en motivo de expectación, no basta ya con el saber lo que importa, basta con el conocer lo que no se conoce y qué importa si llegará a ser conocido, es la atracción por lo que no interesa, por lo que caduca. Es a lo que David Lyon, basado en la teoría de Zygmunt Bauman1, se refiere como a una debilidad en cuanto a los limites sociales.

Nos hemos convertido en el propio panóptico de nuestro existir, ya no basta con saber que somos sujetos de vigilancia, es el hallarnos desnudos aún en el mayor grado de intangibilidad, es decir, en el menor grado de existencia para otros; es sentir que somos objetos de observación en todo momento, aun cuando seamos personas comunes y sin relevancia alguna para el acontecer de la sociedad en general.
En el mundo actual, consumista, tecnológico y aterrorizado por la intimidad ―porque la intimidad puede ser “peligrosa”―; el único sistema social imaginable se soporta en ciudadanos convertidos en información que circula y se enriquece en bases de datos conectadas a nivel mundial (ya sea oficiales, comerciales o presentadas en forma de redes sociales, por ejemplo), en cámaras de vigilancia registrando nuestra cotidianidad que ejercen control no solo punitivo sino también psicológico y en el establecimiento de estándares de modos de vida, modales y códigos de conducta, entre otros.

Cada que llenamos un formulario para solicitar algún servicio en bancos o supermercados, que entregamos nuestros datos personales para encuestas, que pagamos con nuestra tarjeta de crédito, que entramos en una página web, que subimos imágenes a nuestras redes sociales, que usamos aplicaciones de geolocalización para encontrar la ruta a una dirección, o que simplemente deslizamos nuestros carnets para ingresar a nuestro lugar de trabajo o universidad, estamos alimentando la base de datos que determina quiénes somos, lo que hacemos y en dónde podemos o no estar. Actividades diarias comunes y necesarias para nuestra subsistencia en el mundo se han convertido en sutiles formas de control y vigilancia social para mantener el orden y en algunos casos hacer cumplir la ley. Sin embargo, los estados no solo precisan de mantener el orden, sino también la economía. El modelo capitalista occidental utiliza estos mismos mecanismos para controlar el mercado. No es  accidental que por todos los medios (teléfono, televisión, radio, prensa, correo físico y electrónico, etc.) nos lleguen constantemente ofrecimientos de productos, servicios, promociones e invitaciones que aparentemente podrían suplirnos alguna necesidad. El sistema nutrido de la información de las bases de datos ha logrado predecir y estandarizar nuestros modos de consumo y así mismo nuestras actividades y comportamientos.

Si bien, hasta el momento estos mecanismos suelen ser sutiles y casi siempre poco agresivos, los avances tecnológicos convergen en la muy posible, casi segura, implementación de un sistema (software) de vigilancia cada vez más autónomo y “confiable”, pero así mismo cada vez más invasivo y restrictivo. Por eso no es de extrañarse que quienes han tratado el tema desde diferentes formas de expresión y comunicación lo hagan con una clara connotación negativa fruto de una preocupación emergente por la anulación del individuo a través de la negación de su intimidad.
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1Lyon, David (2012). Liquid Surveillance: The Contribution of Zygmunt Bauman to Surveillance Studies. International Political Sociology, 4 (4) 325-338. Recuperado de http://dx.doi.org/10.1111/j.1749-5687.2010.00109.x


Un completo repaso de las manifestaciones del vigilancia y el control en ésta "sociedad del espectáculo" en sus representaciones del mundo, lo podrá encontrar en el siguiente link: www.cuncta.tk Una página web producto de un trabajo universitario para la asignatura de sociedades del espectáculo, realizado por: Lus Damary Gómez, Tatiana Villada, Pedro Pablo Urrego y Catalina Jiménez; estudiantes de Comunicación social de la Universidad EAFIT.

Realidades y ficciones del Cibermundo del siglo XXI - Sociedades del Espectáculo


Tatiana Villada Díez
Sociedades del espectáculo
 Universidad EAFIT 
Medellín, 2013



Realidades y ficciones
del Cibermundo del siglo XXI

“Creo que hoy en día, en el umbral del siglo XXI, tenemos que aprovechar la lección que se desprende de lo negativo de un progreso que sigue siendo progreso, pero que ya no es un progreso todopoderoso, un progreso idealizado por un pensamiento, sin marcha atrás  frente a la cara oculta del positivismo.” (Virilio, 1997, p. 14)


Del progreso se conjetura una connotación positiva. Ir hacia delante, ir más rápido es tener una ventaja ante los demás, y la ventaja siempre es buena. Las revoluciones tecnológicas son una muestra de ese pensamiento del hombre, del afán por ir más rápido y llegar más lejos. Pero toda revolución significa un cambio radical y ese salto hacia adelante implica dejar cosas atrás, por lo tanto, implica perdida.

Paul Virilio, arquitecto, urbanista y teórico cultural, cuyo trabajo se centra en el análisis de la velocidad y la tecnificación, y de cómo ésta ha configurado la sociedad desde la revolución de los transportes –conjugada a la industrial-;   advierte de las consecuencias negativas de la tecnología y plantea que la tendencia a usarla para afectar la relación tiempo-espacio, está llevando a la perdida del territorio, del lenguaje y del cuerpo (el propio y el del prójimo); lo que finalmente, provocará la implosión de la ciudad y así la desintegración de la comunidad.  Sin embargo, el deseo por innovar no se detiene y por el contrario, el progreso de la técnica es cada vez más veloz. Quizás, debido a esto, sus ideas premonitorias pueden parecer hoy más lúcidas y los fenómenos más identificables que en el momento de haberlas formulado: la visión de un tierra reducida que nos condena al confinamiento, el tiempo real desplazando al espacio real, y el cuerpo virtual remplazando al cuerpo propio.

De allí que surjan preguntas como: ¿se habrá llegado ya a esa posmodernidad avisada? ¿será esta sociedad la población de ese no-lugar virtual? ¿es ya la tierra una prisión y cuerpo un obstáculo? Con la intención de reflexionar sobre estos cuestionamientos y tratar de avizorar si hay una real cercanía entre el siglo XXI del que nos previene Paul Virilio en la década de los noventas y el estado actual de las cosas, este texto retoma algunos de los planteamientos sobre la velocidad y el espacio que expone en el libro “Cibercultura, la política de lo peor” y los analiza a través de fenómenos recientes.

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El siglo XXI, la teoría de la ciencia- ficción

En el libro “El Cibermundo, la política de lo peor”, publicado 1997, Virilio afirma no tener miedo de jugar a adivino porque no hay otros para hacerlo… Sin embargo, su visión pesimista del siglo XXI ya se encontraba presente en la literatura y el cine décadas atrás. Incluso, filósofos como sus contemporáneos Jean Baudrillard y Michel Serres, también se ocuparon de teorizar sobre la posmodernidad y “los accidentes de sus inventos” – como bien podría expresarlo Virilio–.

Ya desde 1927 el director de cine Fritz Lang con la película Metrópolis describía un siglo XXI altamente industrializado y apocalíptico. El conocimiento era el poder y la élite estaba conformada por los pensadores y propietarios que sometían y explotaban a la clase obrera.  Se podría suponer que Lang advertía los peligros del desarrollo de la industrialización y la tecnología en el futuro. Desde entonces, el tema de la tecnología como potencial enemiga -de los robots que se vuelve en contra de su progenitor- se ha repetido innumerablemente en el cine y la literatura.

Desde hace casi setenta décadas, la literatura de ciencia ficción comienza a  imaginarse la revolución de las comunicaciones. El primer rastro está quizás en la novela “A Logic Named Joe” del escritor estadounidense Murray Leinster, la cual fue publicada en 1946. En éste, el autor describe una sociedad en la que hay un Lógico en cada hogar y muestra cómo estos se conectan entre sí para posibilitar la comunicación y transferencia datos. No hay que hacer ningún esfuerzo mental para relacionar al lógico con los computadores y su intercomunicación con el internet.  Lo que una vez fue ciencia ficción hoy es una realidad y más que una realidad, una cotidianidad.

En 1984 se populariza el neologismo “Ciberespacio” con la novela gráfica de William Gibson el “Neuromante”. En ella encontramos al igual que en “Metrópolis” el conocimiento/información como fuente de poder y, como en “A Logic Named Joe”, un red ficticia de computadores que almacena la información. En el ciberespacio del “Neuromante” hay una completa interactividad entre mundo virtual y el “real” y los seres de uno pueden afectar y percibir el otro. Realidad virtual, el hombre biónico y la inteligencia artificial hacen parte del imaginario de esta novela y del de Paul Virilio.


El Ciberespacio y la Ciber-città

“El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos." (Barlow, 1996)

“La cuestión de la telepresencia deslocalizada, la posición, la situación del cuerpo. Todo problema de la realidad virtual es, esencialmente , negar el “bic et nunc”, negar el “aquí” en beneficio del ahora. Ya lo he dicho: ¡ya no existe el aquí, todo es ahora! (Virilio, 1997)

La revolución de los transportes, desde el uso del caballo hasta el avión supersónico, significó un constante cambio en la percepción que el hombre ha tenido sobre la relación espacio - tiempo. La velocidad ha sido la ganancia de esta revolución, pero se ha perdido el trayecto y por lo tanto la relación con el territorio, el aquí y ahora con el otro. Al acortar las distancias, la visión de la tierra se ha hecho más pequeña, se vuelve teleobjetiva. El mundo organizado a través de la geopolítica pasa a ordenarse según la cronopolítica. No obstante, la revolución de los transportes quedó rezagada una vez se cruzaron las barreras del sonido y del calor con el avión hipersónico y cohete espacial respectivamente. Fue la revolución de las transmisiones la que alcanzo la velocidad de la luz y que marco un nuevo punto de partida en la percepción del mundo. El mundo que ya se hacía pequeño se expande a través de la virtualidad y se convierte en “la venta de escape.”

A pesar del positivo entusiasmo de muchos ante la popularización de Internet y los avances en la electrónica que produjeron la revolución de la información y las comunicaciones, es decir, de las transmisiones –a la que suelen concederle el don de la democratización del conocimiento y que ven como un medio para la democracia en sí misma– Virilio, con una mirada más aguda y menos positiva, la considera un peligro potencial para la sociedad.

En primer lugar, desmiente la creencia de que cada vez que se da un progreso en la velocidad devendrá en un progreso en la democracia. Hoy es claro como con el auge de las tecnologías de la información el mundo se divide dos, los que tienen acceso y los que no, los que van a toda prisa y recorren el mundo a través sus aparatos electrónicos y los que están estancados en el tiempo y el espacio. En este contexto la democratización del conocimiento en el mundo es una ilusión, no puede haber democracia cuando solo una porción participa. 

Por otro lado, para la porción del mundo que ha sido testigo de esta revolución, muchas de la cosas que una vez eran apenas imaginables hoy hacen parte de su vida diaria. El ciberespacio emerge, se conforma, existe; a pesar de carecer de ubicación geográfica y materia, está en todas partes. Se circula a través suyo y se está suspendido en él. Esto no significa precisamente que habitemos en el ciberespacio, que estemos absorbidos en La matrix, que se haya perdido de vista la línea divisoria entre la simulación[1] y la realidad. La matrix sigue perteneciendo hasta el momento al campo de la ciencia-ficción.

Pero, como ha quedado demostrado que la ciencia-ficción no se separa por mucho tiempo de la realidad y ya es imaginable la virtualización total del mundo, es lógico que Virilio, como adivinador del futuro pero ante todo como urbanista, se pregunte si es posible una ciber-ciudad cuando se pierde el lugar. Partiendo de que para él “la ciudad es el lugar de los trayectos y de la trayectividad. Es el lugar de la proximidad entre los hombres, de la organización del contacto” (Virilio, 1997, p. 42). Puede deducirse –aunque no lo diga explícitamente– que su cuestionamiento tiene en el fondo una resolución pesimista.

Los programas de simulación como Second Life[2], pueden considerarse como lo más parecido a “habitar” en la red. Su arquitectura, tanto en lo que aparenta ser estructura, como en lo social; son representaciones de la ciudad –cualquier ciudad, exista en el plano real o no– y de las relaciones de la sociedad. Sin embargo, son representaciones incompletas. A pesar de tener referencias del mundo “real” sigue siendo un espacio deslocalizado, sin trayectos, mediado por el instrumento. Y mientras esté mediado por el teclado, la pantalla y los visores; la línea divisoria entre la simulación y lo real permanecerá visible, seguirá siendo una habitar secundario. Por otro lado, si bien como entorno social, se configura como un lugar que propicia la interacción; carece de urbanización. El tiempo global que es el tiempo real interrumpe cualquier asomo de historia porque deslocaliza a los sujetos y los objetos.

La velocidad, la inmediatez, el tiempo mundial que impera en el ciberespacio; potencial contenedor de la “Ciber-cittá” (Virilio, 1997, p. 43), puede aumentar la interacción virtual, pero reduce el lenguaje, es decir, la comunicación efectiva y elimina el trayecto. Y al eliminar el trayecto, se elimina la posibilidad de lugar común, de la plaza virtual, y el contacto con el otro. Sin contacto con el otro no puede haber política y sin política no puede haber ciudad. Ahora, teniendo en cuenta que la revolución de las transmisiones está por agotarse, es poco probable que la ciencia-ficción transcienda a realidad y la sociedad del siglo XXI se traslade a la matrix. De ser así y no tener la capacidad para urbanizar el espacio virtual, nos enfrentaríamos según Virilio a “un accidente general, un accidente de la historia, un accidente de accidentes (…)” (Virilio, 1997, p. 42). Y aunque apenas han corrido trece años de este siglo y existan ciertas tendencias a preferir en algunas ocasiones el contacto virtual ante al físico –como por ejemplo a través de los chats de los dispositivos móviles– las relaciones interpersonales – entre seres vivos y no animados- siguen siendo un aspecto importante en la vida del hombre que también sigue frecuentando los lugares de encuentro. El lugar público-privado todavía no cede al espacio virtual.


El hombre máquina

La revolución tecnológica no solo ha intervenido físicamente en la máquina, también lo ha hecho en el cuerpo vivo. La contracción de la tierra que se genera por la velocidad de las transmisiones, se replica en la revolución de lo trasplantes en el cuerpo. El cuerpo mutilado, el cuerpo completado, el cuerpo asistido,  el cuerpo reducido; es el accidente de esta revolución. La competencia ya no solo con el tiempo sino también con la vida. La eficiencia y el artificio en detrimento de la naturaleza.

Lo que comenzó en el campo de la medicina, como un intento por alargar y mejorar la calidad de vida; se fusiona con la tecnología –que hasta el momento había buscado generar el efecto inverso: la velocidad y la disminución– y aparece la domótica. Ya no se trata solo de largar la vida, sino de extender el cuerpo por fuera de los límites de la piel. Aparecen las prótesis funcionales y las decorado: la pierna para quien sufrió una amputación y los implantes de senos para quien simplemente quiera verse más voluptuosa. También parten de aquí las prótesis externas como el control remoto del televisor, los sensores de movimiento para el encendido de la luz y los dispositivos de reconocimiento de voz para accionar máquinas a distancias, por ejemplo; que suplen las funciones de movimiento y nos  paralizan. Se pierde entonces la conciencia del cuerpo propio y cuando no se tiene conciencia del propio cuerpo tampoco puede tenerse conciencia del cuerpo del prójimo, ya no se reconocen sus fronteras, la prótesis se vuelve carga y necesidad. ¿Qué sería de algunos sin su teléfono móvil o sin su computadora para ingresar a la red? Estas tres revoluciones tecnológicas: la del transporte, la de las transmisiones y la de los trasplantes; no solo han llevado hacia el progreso, es decir, a avanzar; también, han mediatizado la existencia han robado la libertad del ser.


“Lo que sé es que este accidente general, el impacto contra la barrera del tiempo, es un suceso que nos va a hacer ralentizar, retroceder, ir hacia atrás. Éste retroceso es un contragolpe a la conquista de la velocidad límite. Es aún demasiado pronto para decir que forma adoptará. No puedo prever la solución. Lo que puedo decir  es que la solución pasará por la cuestión urbana.” (Virilio, 1997, p. 53)
  


Trabajos citados

·         Virilio, P. (1997). El cibermundo, la política de los peor. (M. Poole, Trad.) Madrid, España: Ediciones Cátedra.
·         Barlow, J. P. (8 de febrero de 1996). DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DEL CIBERESPACIO. Recuperado el 19 de febrero de 2012, de BiblioWeb de sinDominio: http://biblioweb.sindominio.net/telematica/manif_barlow.html
·         Baudrillard, J. (1978). Cultura y simulacro. Barcelona, España: Editorial Kairós.




[1] Baudrillard, Jean Cultura y simulacro, (1978)
[2] Mundo virtual de acceso gratuito en internet en el que sus residentes navegan a través de programas de interfaz llamados visores que les permiten interactuar entre ellos mediante un avatarwww.secondlife.com

domingo, 22 de julio de 2012

LA MEJOR MANERA DE SER FELICES



En el marco del II Congreso de la Felicidad del Instituto Coca Cola de la Felicidad, EduardoPunset, director científico del instituto, explicó cómo son las cosas sencillas y, que no cuestan nada o muy poco, las que nos dan acceso a la felicidad: dormir bien, meditar, incluso tener un buen amigo, pero sobre todo, enfatiza en que es la capacidad de gestionar nuestras emociones, la que nos llevará a ser felices.



En un mundo en el que las dinámicas sociales han cambiado y siguen cambiando drásticamente, las filosofías del trabajo también han estado en constante transformación. La tecnología que interrumpe pero también apoya todas nuestras actividades cotidianas, las  exigencias competitivas y los ritmos cada vez más acelerados; requieren de un cambio de chip mental empresarial y de un nuevo trabajador, cada vez menos operativo y más creativo.

Lynda Gratton, experta en el tema de la búsqueda de la felicidad en el trabajo, plantea varias preguntas en torno a las cuestiones del mundo laboral que nos aguarda en los próximos años, llegando proponer tres cambios profundos en el mundo del trabajo de cara a 2025. El primero, es desarrollar conocimientos profundos en áreas de especialidad para lograr ser competitivos; el segundo, es crear capital social que nos permitan tener buenos enlaces y de este modo expandir nuestras posibilidades laborales y, el tercero, está muy ligado a lo que expone Pusnet: la gestión de las emociones. Gratton lo pone en términos de atender al capital emocional, refiriéndose con esto a la capacidad de autoconocimiento que nos permite entender que queremos hacer o ser, o diría yo, que nos apasiona, para que nuestro trabajo este en armonía con lo que somos. Pusnet, afirma que la intuición que surge de nuestro inconsciente puede ser una fuente de conocimiento tan válida y más amplia que la misma razón. A mi modo ver las cosas, este último punto que expone Gratton tiene mucho que ver con la intuición. 

Es así como Gratton y Pusnet, proponen finalmente que sea lo que sea que hagamos en la vida, la clave para hacerlo bien y destacarnos está en disfrutarlo, siendo felices y dándoles felicidad a lo que nos rodean. 

¿No sería mejor el mundo si todos trabajaramos haciendo lo que nos apasiona? ahí les dejos la inquietud.

yo siendo feliz!

Una frase que me gusto mucho y que la dijo Pusnet: “(...) es verdad, estamos programados, pero programados para ser únicos gracias al impacto de nuestra experiencia individual.”

miércoles, 18 de julio de 2012

Discos Fuentes, tesoro cultural de Colombia que se resiste a desaparecer


http://www.semana.com/photos/%5CGenerales%5CImgArticulo_T1_45851_2007620_104244.jpgSin duda alguna el catálogo de esta disquera se ha convertido en un patrimonio invaluable de la cultura musical de nuestro país. Ni la misma compañía tiene el número exacto de las obras que lo componen, pero aseguran, supera, quizás de lejos, la cifra de setenta mil. Por sus corredores estrechos y  sus amplios y elegantes estudios, desfilaron grandes artistas y agrupaciones como: el maestro Escalona, Buitraguito, Lucho Bermúdez, Los Corraleros de Majagual, La Sonora Dinamita, Fruko y sus Tesos, Joe Arroyo, Alci Acosta, entre tantos otros que sería prácticamente imposible terminar de nombrarlos. 


Le aposto a sus raíces y triunfó

Lo que comenzó como el sueño de Antonio Fuentes, su fundador, un hombre intrépido y apasionado por la música, ya va en 78 años de historia y de lucha. No no por nada, Discos Fuentes, la primera casa disquera creada en Colombia y una de las primeras de América Latina, es hoy, quizás, la más antigua disquera que sigue activa en el mundo. Hay que decir, sin embargo, que los tiempos han cambiado y que ya no es la misma que solía ser en sus años dorados cuando hizo éxito canciones como: El preso de Fruko y sus Tesos, Las caleñas son como las flores de los Latin Brothers con Píper Pimienta y La noche de Joe Arroyo, que siguen hoy tan vigentes y sonadas como entonces. 


Muy poco queda ya de la magia y de la fiesta ininterrumpida desbordante de sabor, de ritmos folclóricos, de risas y voces prodigiosas que se vivía a diario en sus estudios en aquella época. Hoy visitada sólo de vez en cuando por uno que otro gran artista del momento y resumida a la tercera parte de lo que fue su planta física, permanece la mayor parte del tiempo vacía y silenciosa. Los veinticinco empleados que quedan de los 320 que había para el año 1991 poco se ven y poco se sienten.  
No se quiere dar a entender con esto que Discos Fuentes  ya no es una empresa sólida. A pesar de la gran transformación a la que se vio obligada, sigue facturando grandes sumas de dinero. En primer lugar, gracias a las regalías que recibe por su amplio catálogo, al que se siguen sumando artistas y grandes éxitos. Pero más allá de eso, porque tuvo la capacidad de adaptarse a los cambios e innovar, y supo cómo hacerle frente con astucia, a la gran crisis de la industria discográfica.

Discos fuentes, fuente de talentos

Jorge Parra Jr. un conocido y talentoso productor musical que tiene un estrecho vínculo con la disquera. Sólo tiene 27 años, pero ya lleva una larga carrera musical y, más largo aún, ha sido su contacto con Discos Fuentes. Por un lado, su padre fue ingeniero de audio de la compañía, por lo que desde niño estuvo corriendo por sus pasillos y ganándose más de un regaño por jugar con los instrumentos. Luego, cuando apenas entraba a la adolescencia, su tío Fruko, (sí, el mismo de Fruko y sus Tesos) lo apadrinó y se lo llevó a trabajar con él. Gracias a esto, nunca se desvincula de la disquera y cuando llega a un punto de madurez personal y profesional es contratado directamente por ella. Aunque no le tocó la época realmente activa de la empresa, la historia de discos fuentes, es casi una tradición oral que se ah ido transmitiendo de generación en generación y que se lee a través de sus discos y fotografías. Ya no hay a quién le haya tocado vivir esa época. Incluso sus herederos y actuales dueños, llevan más de treinta años sin venir a Colombia.
Él fue mi guía en un breve recorrido por la historia y por las instalaciones de Discos Fuentes, mientras contaba con la propiedad de quién sabe de lo que está hablando y el entusiasmo de quién le apasiona lo que hace, algunos de los cambios de la industria musical y anécdotas que ayudan a entender el que, hoy por hoy, Discos Fuentes sea lo que es, un tesoro de nuestra cultura, que a pesar del polvo que lo cubre no pierde su inmenso valor.


Un pequeño recuento de la mano de quien vio parte y escuchó otra

Comenzamos el recorrido por un estudio de grabación de gran tamaño con piso de madera y elegantemente adornado. Me explica que todos los apliques, cenefas, y las paredes de algo similar al ladrillo hacen parte de un diseño acústico especial. Es decir, no es adorno. Allí, sentados en la banca de un viejo piano de cola comienza a relatarme los inicios de Discos Fuentes.
Nace como una emisora de música popular en Cartagena, en el barrio Basurto. Eso fue a inicios de los años treinta. Toño Fuentes, su fundador, era un músico, un tipo demasiado intrépido en el mundo musical que además era muy buen empresario.  Pertenecía a una familia de la industria farmacéutica. No era rico, pero tuvo la oportunidad incluso de irse a estudiar a Estados Unidos.  Este señor monta la emisora y se convierte además en un ‘caza talentos’. A los grupitos que sonaban por ahí los llevaba a la emisora a tocar en vivo. En esa época no se grababa en Colombia. La música de las emisoras, eran grupos en vivo. Él luego los firmaba y se encargaba de moverlos y todo el cuento. Más tarde la que fué su esposa, que era una paisa de familia de empresarios muy importantes en Antioquia, lo convence de trasladar la empresa a Medellín. Él tenía la visión y ella la plata para invertir. Es así como en 1954, la montan en una casa del barrio Colón, creo que eso queda como por el centro. En 1960 terminan de construir ésta en la que estamos (zona industrial de Guayabal), que antes era mucho mucho más grande. Era casi toda esta manzana y toda esa parte de enfrente donde ahora queda Leonisa.”

Discos Fuentes no solo es era una casa disquera. Antonio Fuentes se propuso diversificar tanto su negocio, que llegó a al punto de lograr completar todo el ciclo de producción. Grabación, presando del disco (el popular Lp), diseño gráfico e impresión de caratulas, etc. El disco salía de la empresa directo a las vitrinas de las discotiendas. Es por esta razón que para entonces hubiera muchísimo personal y que la planta física fuera tan grande.
Cuenta Jorge Parra que “Esa fue una época tan productiva y de tantos éxitos, que sacaban un artista que pegaba y con lo que mercaban con él, podían grabar otros diez artistas con los que quizás no pasaba nada. En esa época entraba tanto dinero que se podían permitir hacer eso: Invertir, cazar talentos y muchas otras cosas. De ahí también que los estudios se mantuvieran ocupados casi las 24 horas y que el catálogo sea tan amplio. Claro, hay muchísimos temas conocidos y que fueron éxitos, pero también hay muchos otros que ni siquiera sonaron y están ahí y que el día de mañana no sabemos que pueda pasar con ellos.  Eso pasa mucho en la música, uno  a veces graba algo y no suena y después de varios años el tema se comienza a regar y se vuelve un éxito total. Es que la música es hecha para toda la vida. Hacer eso hoy es imposible, hoy se piensa mucho a la hora de invertir en un artista nuevo, se da más que se trate de relanzarse uno que haya tenido mucho éxito antes”. 
Más de 70.000  obras musicales están en este Archivo. Muchas cintas que se compraron a disqueras que desaparecieron, siguen sin revisarse. Posiblemente haya un éxito esperando a ser descubierto

 

Contra viento y marea, contra la piratería y los años

Salimos del gran estudio y atravesamos varias puertas seguimos por un corredor estrecho, atravesamos más puertas, Tiene algo de laberinto. Llegamos a otro estudio igualmente bonito con una gran consola y un vidrio que lo separa de un pequeño cuarto con un micrófono en su interior. Mi guía me dice que es un diseño necesario para que lo que pase en un estudio no interfiera en el otro. Allí me ensaña a algunas cintas, de las que solían usarse para las grabaciones cuando solo era a dos canales y toda la orquesta grababa junta y de una sola vez, “la madre para el que se equivocara”, dice Jorge Parra sonriendo (era una frase muy popular de esa época). Así era antes de la era digital, antes de la piratería.
Desde su fundador, hasta los que lo precedieron, siempre se preocuparon por estar a la vanguardia. Así como rápidamente pasaron de LP a casete, una vez llegada la era digital, no demoran en ponerse al día.
“Alrededor del 95 es cuando se siente el fuerte  impacto de la piratería, cuando se populariza el CD y la llegada de tecnología que le permitía a la gente quemar un CD en su propia casa. En ese momento Fuentes estaba haciendo una gran inversión en un estudio de sonido 5.1 para cine y en tecnología. Lo que nunca se imaginó, fue que ésta se volviera en su contra. Ya para el 98 comienzan a quebrarse las pequeñas disqueras, pero como Discos Fuentes estaba tan capitalizada logró resistir. Aunque ahí es cuando reduce su personal a menos de la mitad y toca hacer muchos cambios. Ahora pues le siguió la corriente a la tecnología y montó su tienda en línea, saco ringtones y así le fue apostando a otras cosas. El mundo del disco en general ha tenido su evolución pero el disco físico tiende a desaparecer, así como desapareció el LP y el casete. Si por algo ha logrado mantenerse hasta ahora, es en gran medida gracias a su catálogo, a esas cumbias, gaitas, porros, salsas, mapales (…) a las que le apostó Toño Fuentes, por allá cuando eran consideradas ‘la olla podrida’ de la música del pueblo raso y que hoy son nuestro patrimonio cultural más valioso”. Afirma el productor.



En este estudio grabaron grandes orquestas como la de Fruko y sus Tesos. Ya ha sido remodelada pero conserva mucho de su aspecto original. .


Torno que se usaba en los años 60 para rallar la resina del disco virgen que luego sería copiado millones de veces.



Cartagena. Aquí nació Discos Fuentes. Foto del archivo fotográfico de Discos Fuentes